Imaginen a Will Clarke acostado en una cama de hotel en Francia, en la oscuridad, mirando el techo, con dolor en los tobillos, los brazos y la espalda, con las piernas en alto, suciedad en las fosas nasales y las orejas, intentando conciliar el sueño. Montó su bicicleta durante 257 km (con 55 km de pavimento) a un promedio de 43,9 km por hora, consumiendo un promedio de 290 vatios durante 5 horas, 50 minutos y 48 segundos. Clarke está cansado. Mira el techo. Cierra los ojos. Luego recuerda su escapada, los kilómetros de ventaja que sacó junto a Paddy Bevin, alcanzando los 400 vatios durante 20 minutos, antes de que la manada vuelva a engullirlos. Recuerda un choque que sucedió justo frente a él y lo retrasó un poco. Y recuerda el clima: 20 y pocos grados Celsius con un leve viento de cola. Recuerda el empedrado seco. Recuerda el polvo.

"Después de la carrera, hay mucho tiempo para pensar", dice. "Se piensa en cómo fue la carrera, qué se podría haber hecho mejor, si hubiera convenido hacer esto o aquello". Su compañero de equipo, Sebastian Langeveld, terminó tercero en la 115ª edición del Spring Classic de un día, París-Roubaix ("Infierno del Norte"; "Reina de los Clásicos"). Clarke terminó junto con el pelotón, nueve minutos atrás. Sus ojos están secos. Su cuerpo exhausto. Mañana montará a no menos de 20 km por hora durante algunas horas. Su cuerpo estará dolorido durante días. "Realmente me encanta", dijo. "Me encantan las carreras, me encanta entrenar. Si se gana una carrera, todos los sacrificios valen la pena. Pero al final del día, no lo es todo. No va a durar para siempre".

Clarke tiene 32 años. Ha corrido en bicicletas profesionales durante una década, y es su octava temporada como profesional. En 2016, obtuvo cinco victorias. Fue su mejor temporada hasta la fecha. Este año espera correr un Grand Tour. Su objetivo es tener algunas buenas temporadas más en el circuito profesional para finalizar su trayectoria profesional tachando las carreras de su lista de pendientes. Clarke creció nadando y corriendo. Participó en competiciones de atletismo de 400 y 800 metros. Llegó al nivel nacional en su Australia natal y luego sufrió lesiones relacionadas con su actividad, fracturas por estrés que lo azotaron durante el fin de su adolescencia y hasta poco más de sus 20 años. Tenía algunos amigos que montaban en bicicleta y comenzó a mirar carreras. Luego compró su propia bicicleta. Y ya no hubo vuelta atrás. Compitió en su primera carrera a los 22 años, ya no a nivel local sino nacional. Luego se mudó a Bélgica y siguió en ascenso desde ese momento.

"Creo que ya no soy tan joven", reflexionó. "Pero en cierto modo mantuve una regularidad el año pasado, y aún sigo progresando". Corre para Cannondale-Drapac, su quinto equipo profesional. "Este año me ha dado otra oportunidad". En 2017, compitió en Milán-San Remo y Scheldeprijs, y luego en París-Roubaix. Fue la segunda vez que compitió en el ilustre monumento.

En París-Roubaix, Clarke usó una máquina sin marca. Usó la nueva iteración de la Synapse de Cannondale, que incluía un cuadro equipado con frenos de disco y Di2. La bicicleta está diseñada con una serie de elementos de microsuspensión que pueden reducir la fatiga provocada por los baches... o por 29 secciones de pavimento. "Monté con bastante comodidad y rapidez sobre el empedrado", afirmó Clarke. "La bicicleta me permitió avanzar en el pelotón". El cuadro también estuvo en línea con las preferencias de Clarke. "Me gustan las bicicletas rígidas. No me gustan si son un poco blandas", señaló. "Y obviamente necesito que la experiencia de uso sea buena". Su bicicleta incluyó una adaptación específica para París-Roubaix: una cinta de agarre en los portabidones. "Si se pierde un bidón, quizás no haya agua por un buen rato".

"Esperaba poder quedarme con la bicicleta", se esperanzó Clarke. Sin embargo, después de la carrera se la quitaron de las manos rápidamente. Al día siguiente, regresó a su SuperSix con disco EVO, pero la Synapse se adapta bien a las preferencias de uso de Clarke. "Me gusta montar en colinas, pero no en montañas muy altas. Me gustan los caminos ondulados con algunas subidas y bajadas, y también con partes planas. Me gusta escaparme de la ciudad para encontrar paz y tranquilidad en el medio del campo". Clarke pasa la mayor parte del año en Girona (España), donde hay rutas como estas que se extienden en todas direcciones. En ocasiones, también opta por caminos todoterreno, ciclismo de montaña o caminos de tierra y grava. "Sería muy bueno poder entrenarme con esa Synapse", dijo melancólicamente. "Fue una bicicleta muy, muy agradable".

En París-Roubaix, Clarke usó una máquina sin marca. Usó la nueva iteración de la Synapse de Cannondale, que incluía un cuadro equipado con frenos de disco y Di2. La bicicleta está diseñada con una serie de elementos de microsuspensión que pueden reducir la fatiga provocada por los baches... o por 29 secciones de pavimento. "Monté con bastante comodidad y rapidez sobre el empedrado", afirmó Clarke. "La bicicleta me permitió avanzar en el pelotón". El cuadro también estuvo en línea con las preferencias de Clarke. "Me gustan las bicicletas rígidas. No me gustan si son un poco blandas", señaló. "Y obviamente necesito que la experiencia de uso sea buena". Su bicicleta incluyó una adaptación específica para París-Roubaix: una cinta de agarre en los portabidones. "Si se pierde un bidón, quizás no haya agua por un buen rato".

"Esperaba poder quedarme con la bicicleta", se esperanzó Clarke. Sin embargo, después de la carrera se la quitaron de las manos rápidamente. Al día siguiente, regresó a su SuperSix con disco EVO, pero la Synapse se adapta bien a las preferencias de uso de Clarke. "Me gusta montar en colinas, pero no en montañas muy altas. Me gustan los caminos ondulados con algunas subidas y bajadas, y también con partes planas. Me gusta escaparme de la ciudad para encontrar paz y tranquilidad en el medio del campo". Clarke pasa la mayor parte del año en Girona (España), donde hay rutas como estas que se extienden en todas direcciones. En ocasiones, también opta por caminos todoterreno, ciclismo de montaña o caminos de tierra y grava. "Sería muy bueno poder entrenarme con esa Synapse", dijo melancólicamente. "Fue una bicicleta muy, muy agradable".

¿ESTÁ LISTO PARA LA VERDADERA
MÁQUINA DE RESISTENCIA?

La Synapse siempre ha sido una máquina dedicada a la búsqueda de aventuras de todo el día y a toda velocidad. Una plataforma legendaria, varias veces ganadora del premio de Bicicleta del Año, elegida por los mejores del mundo en las carreras más difíciles, héroe de innumerables victorias anónimas y sin medallas, la nueva bicicleta toma lo que siempre ha funcionado y lo hace mejor... mucho, muchísimo mejor. Más ligera, más rígida, más fluida y más rápida. Orientada al rendimiento. Para aventuras memorables. Para carreras que tienen nombre y para las que no. Para la expresión más pura del deporte. Esta es una verdadera máquina de resistencia.

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