Conoce a los Aluminati: Caadastrophe
Fotografía de Albert Gallego
Aquí comenzó
En un apartado sótano de Múnich, lejos de las ferias y los bulliciosos lanzamientos de productos, Marcel construye bicicletas. La estancia, es sencilla. Las herramientas al alcance de la mano. Todo colocado cuidadosamente. Cada pieza en su lugar.
De profesión, es abogado financiero. Largas jornadas. Mucha presión. Muchas decisiones importantes que tomar. El ciclismo llegó a su vida como una forma de escapar, de despejar la cabeza y recuperar algo de calma.
Al principio, sólo se trataba de salir a rodar.
Luego, la bicicleta en sí despertó su curiosidad.
Empezó a prestar más atención a lo que había detrás de cada salida. Cómo funcionaba la bicicleta. Cómo mantenía la velocidad. Cómo un pequeño cambio podía cambiar toda la experiencia del entrenamiento. Lo que empezó como una vía de escape trascendió a algo más profundo. Más intimo. Más trascendente.
Construir bicicletas se convirtió en su forma de leer el ciclismo desde el interior.
Conoce a los Aluminati: CAADASTROPHE
Sin carbono.
La conexión de Marcel con las bicicletas se remonta muchos años atrás. De niño, recorriendo su pueblo con los amigos, las bicicletas formaban parte de su día a dia. Muchos de ellos llevaban Cannondales. Bicicletas de montaña con una imagen distinta. Con un aire particular.
Años más tarde, cuando el ciclismo de carretera entró en su rutina, esa idea regresó.
Aluminio
Al principio, fue algo práctico. Las bicicletas de alta gama eran caras. Marcel vio una oportunidad. Empezó a buscar cuadros antiguos. Bicicletas de aluminio de hace veinte años con líneas limpias y proporciones equilibradas.
Las desnudaba por completo y las volvía a montar.
Lo que descubrió alteró su visión.
El rendimiento no estaba reservado para las bicicletas más caras. Podían ensamblarse con mucho mimo. Por unos 800 euros, construía bicicletas rápidas y reactivas, y totalmente suyas. Además de eso, te contaban cómo era la carretera a través del cuadro. El aluminio ocultaba muy poco. Devolvía la sensación del pavimento de forma íntegra.
Eso se convirtió en la base de todo lo que vino después.
El montaje lo es todo
Para Marcel, una bicicleta nunca comienza con una lista de piezas. Comienza con un concepto.
Una idea de qué debe transmitir la bicicleta. Tanto la percepción a la vista, como en la carretera.
A partir de ahí, el proceso lleva cierto tiempo. A menudo, mucho tiempo. Encontrar los componentes adecuadso puede llevar meses, a veces años. La pieza correcta completa el todo. Da fuerza al conjunto. Hace que todo cuadre.
Las proporciones importan, en cada punto. La relación entre el cuadro y los componentes tiene que verse natural. Un juego de ruedas de perfil solo funciona si el cuadro puede soportarlas. Un puesto de mando aero debe que coincidir con la postura. Cada decisión deja huella en una bicicleta completa.
Cuando funciona, se nota al instante.
Durante mucho tiempo, esto fue algo que Marcel hacía para sí mismo. En silencio. Sin necesidad de compartirlo.
Entonces se dio cuenta de que no era el único que buscaba bicicletas de este tipo.
Había un gusto compartido
La página Catastrophe comenzó como una forma simple de documentar sus montajes. Rápidamente se convirtió en algo más grande.
Gente de todo el mundo empezó a ponerse en contacto. Ciclistas un gusto particular y bicicletas extraordinarias. Desde el Reino Unido hasta Indonesia y Japón, Marcel encontró una comunidad global. Diferentes orígenes. Diferentes influencias. El mismo ojo.
Un aprecio compartido por las bicicletas con presencia, proporción y claridad.
Fue entonces cuando la idea del "Culto al CAAD" empezó a tomar forma.
Un entendimiento compartido.
En el centro de todo estaba el aluminio. Directo. Natural. Preciso en la forma en que responde a la carretera. Un material que recompensa el cuidado que se le da. Y refleja la mano del constructor.
En el mundo del ciclismo, que siempre presiona hacia la siguiente evolución, esa cualidad aún se mantiene.
Una obra maestra
Entre todos sus montajes, una bicicleta destaca por encima del resto. Su CAAD4.
Tardó siete años en completarse. Siete años de búsqueda, refinamiento y espera para que las piezas adecuadas encajaran. Cuando finalmente lo hizo, transmitía algo más que la finalización de un montaje. Transmitía la esencia de toda una era.
Finales de los 90. Equipos como el Saeco. Con colores brillantes. Diseños atrevidos. Velocidad con carácter. Velocidad con estilo.
Ese espíritu aún vive en la bicicleta.
Y todavía impacta al verla hoy.
Cuando Marcel sale a montar en la CAAD4, la gente se fija en ella. Hacen preguntas. Se parar a su lado unos instantes. Ese tipo de reacción se ha vuelto escasa, incluso con bicicletas actuales con todas sus prestaciones integradas.
Es una bicicleta de alto rendimiento.
Pero también tiene alma.
Ahora y después: CAAD14
Esta historia sigue adelante.
Cuando Marcel construye una bicicleta moderna como la CAAD14, pone la misma mentalidad, sin caer en la nostalgia.
Para él, la CAAD14 es una continuación. Lleva la estirpe más adelante. Contiene el ADN de las anteriores y lo pone a trabajar en el presente.
El proceso sigue siendo el mismo.
Empezar con el cuadro. Leer sus proporciones. Hacer el montaje según sus cualidades.
Las ruedas de perfil añaden velocidad y potencia visual. Un puesto de mando aero afila la parte delantera. Cada elección de un componente apoya el equilibrio de la bicicleta y la forma en que se comporta en la carretera.
Se mantienen vínculos sutiles con el pasado. Un grupo Campagnolo. Componentes familiares. Detalles que trazan una línea limpia a través de las diferentes generaciones.
El resultado traslada el pasado hacia el futuro, pero sin apoyarse en él.
Se mueve con propósito.
Lo que permanece
Al final, la perspectiva de Marcel sobre la CAAD es sencilla.
Se reduce a construir algo que tenga sentido.
Un cuadro con personalidad. Un objetivo. Una bicicleta que te devuelve exactamente el entusiasmo que pones en ella.
Eso es lo que ha definido a la CAAD desde el principio.
Y por eso sigue siendo importante.
Algunas cosas mantienen su línea a través del tiempo.
Piden ser comprendidas.