La visión de Joe Montgomery
Desde un ático en Connecticut hasta las carreteras de todo el mundo.
Todo empezó en un ático sobre una fábrica de encurtidos, en Wilton, Connecticut. La luz se filtraba por las estrechas ventanas bañando unos trozos de aluminio y tela, notas dibujadas a mano y algunas herramientas dispersadas por la mesa. Algo estaba en plena fase de desarrollo. Y cada superficie, cada objeto, contaba su parte de la misma historia.
Joe Montgomery, junto con un pequeño equipo de soñadores y creadores, trabajaba en ese ático, con el enfoque de un hombre apacible movido por la curiosidad. Una vez vio pasar a un ciclista y pudo apreciar su gran esfuerzo para transportar una pesada mochila a la espalada. Y sintió una corazonada, de esas que cambian el curso de una vida. Reducir el esfuerzo. Aligerar la carga. Así es como empezó.
El "Bugger" fue la primera solución de Joe. El primer remolque de alto rendimiento para bicicletas, con un nombre gracioso, nacido de una mirada curiosa y realizado por un equipo de pensadores y constructores que él mismo reunió. Después siguieron las maletas. Bolsas. Equipamiento Cada producto reflejaba el entorno que Joe había creado— una idea clara, intención honesta y el compromiso para resolver problemas reales para los ciclistas.
Los cuadros de aluminio llegaron después. Irrumpieron con tubos de gran diámetro en un mundo acostumbrado a las delgadas tuberías de acero. La viajera bicicleta ST-500 no se parecía a ninguna otra en la carretera, portando la promesa de disfrutar de unas salidas más largas y viajes con una mayor ligereza gracias a su diseño. De repente, los ciclistas sintieron las diferencias: rápida respuesta, ligereza, y la sensación de una bicicleta que trabajaba junto a ellos en lugar de contra ellos. El mundo del ciclismo cambió ese día, entrando en una nueva era donde la energía y la innovación reemplazaron la tradición. Y Cannondale estaba en la vanguardia. En las décadas que siguieron, la marca evolucionó hacia una entidad que reflejaba los valores de camaradería, curiosidad y progreso de Joe, produciendo un flujo interminable de innovaciones que cambiaron la industria, prototipos salvajes y un marketing deportivo transformador que inspiró a generaciones de ciclistas y aficionados.
Joe Montgomery falleció el 2 de enero de 2026.
Joe mantuvo la misma atención en cada aspecto de su vida. La familia estaba en el centro. Volar le enseñó cómo la sustentación y el equilibrio trabajan juntos. La pesca con mosca le entrenó hacia la paciencia, el ritmo constante y el enfoque silencioso. Crió a sus hijos con el mismo cuidado constante que aportó a su trabajo. Cuando su capítulo en Cannondale llegó a su fin, esa forma de pensar y actuar se movió con él. Se volcó en los sistemas de salud y perfeccionó diferentes procesos relacionados con la fisioterapia, enfrentando otros problema humanos con la misma claridad tranquila.
La empresa creció. Los departamentos cambiaron. El núcleo permaneció estable. Cannondale continúa valorando las ideas que benefician directamente a los ciclistas. Innovación no por sí misma, sino para hacer avanzar el ciclismo y hacerlo mejor, más rápido y más divertido para todos. Ese linaje se remonta a un ático, la observación de un problema cotidiano, y un hombre imaginando cómo mejorarlo.
Joe Montgomery dio vida a Cannondale. La carretera continúa llevando esa influencia hacia adelante.
A través de cada soldadura que realizamos.
A través de cada bicicleta que lanzamos.
A través de cada ciclista que sigue rodando.
Gracias, Joe.
La carretera siempre llevará tu nombre.